miércoles, 13 de febrero de 2019

El príncipe payo en el ghetto




Isabel llora en  el suelo de un rincón de su pequeña cocina. Se pega presa de la histeria golpes en los ojos entre suspiros que entrecortan su respiración. La humilde cocina, habitualmente limpia, esa tarde está patas con el suelo lleno de tazas de barro rotas. Su hijo, con problemas con las drogas, cosa habitual en el barrio de texas- Vall d´uixó, en un ataque de ira porque le había desconectado  el wifi el día de San Valentín mientras limpiaba su habitación, empezó a romperle como castigo las tazas que le regalaron para  su boda. Isabel  tenía esas tazas como un tesoro, aunque realmente no valían mucho. Se trataba de  unas pequeñas tazas de barro realizadas de forma artesanal por un famoso alfarero del barrio muerto hacia unos pocos años. Ella y su marido, muerto también hacia unos años, tomaron café en esas tazas durante más de treinta años. A su marido le gustaba tomar el café con ella después de pegarle si había hecho un mal guiso, o había tenido un mal día en el trabajo. Tras el castigo de su hijo por la torpeza de su madre , le escribió un poema ante de salir de casa para poder respirar tranquilamente en las calles de barrio, ya que en casa no se podía estar con ella debido a su torpeza, causa de haberle arruinado el día de San Valentín.
A los pies de la madre que no paraba de gemir aterrorizada, se encontraba el poema que su hijo le había dedicado con cariño antes de irse:

“Hoy el día de San Valentín en el ghetto.
los progresistas lloran porque saben que las madres del ghetto
ese día van a tener otro hijo,
Nadie lo puede remediar.
Ni salvar a los miserables payos de los ghettos.
Nacerá otro chico entre   muros llenos de rabia  y odio,
Se convertirá en un  idiota rematado,
 como el resto de los muchachos del ghetto.
Nadie lo puede remediar.
Poseerá una mirada como un cáliz repleto de culpa,
unas manos inútiles para el trabajo como las un cristo crucificado
sentirá a través de un  corazón frío  como las iguanas,
 donde se atrofia el amor  y las esperanzas de la vida  al sol;
Enrocadas por una marchita autoestima
 estrangulada por miles de caracoles de conchas amarillas.
Aunque los progresistas y las trabajadoras sociales,
 les digan de forma cruel y cínica,
entre las dalias y laureles que adornan sus despachos de cristal:
estudiar ,que eso todo lo soluciona.
Hasta la resurrección de las almas.
Pero saben que están condenados a vivir de los servicios sociales,
O acabar boca abajo abatidos por la policía.
Hoy es el día de San Valentín en el ghetto”

En el casal popular de Castellón tras el pase de la película, Yo Daniel Blake, se empezó un debate sobre la misma. Entre el público había unas ocho personas. Algunas tenían lágrimas en los ojos debido al efecto de una la película que relataba en forma muy gráfica, prácticamente como un documental,  el drama de las clases trabajadoras inglesas empobrecidas, abocadas a unos servicios sociales deshumanizados donde su protagonista    lucha por volver a ser tratado como una persona. Él es Daniel Blake, una persona, no un número de los servicios sociales británicos.
Mi nombre es Ángel- comentó uno de los asistentes al pase de la película- también me conocen como Angelillo de Uixó o el príncipe payo, pero para los servicios sociales de Vall d ´uixó mi nombre no importa. Para ellos  solo soy un número más, una cifrá. Mi cifra es 2.999 euros  para vivir en un año.  A través de una carta de servicios sociales que me han enviado se me recuerda que cobré eso en un año. No sé si será cierto, yo creo que es menos, pero aunque sea cierto, me es indiferente. Con 2.999 euros no se vive bien, por eso me quejé al síndic de greujes, no porque me dieran algunos meses, que no todos cheques cada mes de 100 euros, sino porque no se me incluía en los programas de empleo para gente en riego de exclusión social a los que me apuntaba, ni se me permitiera trabajar dignamente en un huerta que poseía en terrenos municipales de Vall d´ Uixó donde practicaba para sobrevivir la agricultura ecológica.  Me condenaron al hastío, al ostracismo social, y a vivir indignamente como castigo a las críticas a un sistema que es inhumano. La cifra de la que os hablo, viene reflejada en una carta del sindic de greujes, mandada por los servicios sociales de Vall d´Uixó para justificar ante este organismo que no estoy en riesgo de exclusión social. Acudí al sindic  comentando mi situación. Esta es la respuesta que da el concejal de servicios sociales cuando le pidió el síndic información de mi situación.
 "Ángel cobró 2.999 euros en el año 2017. NO hay motivo a la queja interpuesta. Servicios sociales de Vall d´uixó"
Yo al leer esta carta me sentí como si fuera un ladrón que vive de las ayudas sociales, quien me conoce sabe que soy trabajador y siempre he querido trabajar, pero aquí no hay trabajo. Llevo años dando vueltas en como un bucle por servicios sociales, por el inem, , sin conseguir nada, cada vez más hundido por un sistema que no me trata como un ser humano.  No estoy solo en esta situación. Vivo en un verdadero ghetto donde la miseria, los gritos y la desesperación llega a límites inimaginables de sufrimiento de los que nadie habla.
Yo soy Ángel Blasco, un ciudadano de clase trabajadora que reclama su derecho al trabajo y a una vida digna.
Angelillo de Uixó.

jueves, 7 de febrero de 2019

Aleluya sobre la tierra




Salimos del aula de jardinería.
Me ha tocado por sorteo formar pareja contigo,
a comprender lo que es la tierra.
El aire, el agua, el suelo, las hojas…
 nos hablan.
Pero nuestros cuerpos callan,
 casi rozándonos,
 por  qué nos han enseñado a vivir como plantas.
Nos dicen que arranquemos unas hierbas,
Y las metamos en bolsas de plástico.
Mi mano arranca una planta,
Pero aparecen dos juntas.
Cuyas raíces se abrazan,
 mostrando su amor.
Nuestros ojos se rozan,
 unos instantes al mirarnos.
Hemos de volver al aula
A examinar su raíz, su tallo, sus hojas.
Aprendemos de forma cruel e imprecisa:
-Como es la vida en la tierra-
Y yo no sé…, si al descubrirlo gritar:
 aleluya, aleluya;
O irme a un rincón a llorar espantado,
Intentado comprender, lo que es el amor:
“Dos plantas separadas y erguidas
Cuyas raíces se unen en la tierra,
Que mueren juntas al sacarlas para examinarlas.
Cuando nos  enseñan lo que es el amor,
aprendemos que tienen tallo, raíz , hojas y flor.
Aleluya, aleluya”
 Ahora sé todo lo que necesito saber,
 tras coger dos plantas contigo.
que toda vida en la tierra,
 acaba exclamando un triste y enamorado:
Aleluya. Aleluya.

( Poesía leída en  en el taller-empleo de jardinería d ela horteta Vall d Uixó por motivo de una exposición didáctica  de clase).
Cuando terminé de leer mi poema  hubo un par de aplausos desacompasados que sonaron fríos y extraños. la profesora sin decir nada apagó la música algo extrañada con la exposición.  Aún sonaban los últimos acordes del preludio de Chopen. Le había pedido a la profesora si me hacía el favor de buscarlo por internet esta canción para acompañar mi exposición sobre la raíz, el tallo, la flor y las hojas. Escuché, o me pareció escuchar la voz de dos ángeles que estaban a punto de echar a volar. Eran mis dos compañeras que sujetan la cartulina que contenía la explicación de la textura de un tronco de algarrobo, la clasificación de sus hojas, así como contenía pegado con celo  un hermoso ejemplar de tallo con flores de diente de león, y otro  de un tipo de malva que habíamos mutilado para comprender su anatomía. Varios compañeros nos hacían fotos y la profesora tomaba notas sobre nuestro trabajo. No parecía muy convencida con la explicación, parecía algo decepcionada, quizás esperaba algo más de nosotros, por lo que tuve que hacer un inciso, ya que yo había sido el elegido para hablar en la exposición del trabajo y guardaba los resúmenes así como los datos elaborados por todos.
Comenté con calma:
Seguramente me haya adelantado en la exposición, es más de primavera y estamos en pleno invierno.
Saqué unas hojas de papel.
 Tengo aquí un pequeño resumen.
Empecé así:
Salida a la senda de Quistel.
Junto la fuente y los letreros que indican  este interesante paraje, nos hemos adentrado en el interior de esta senda recogiendo muestras vegetales. Lo primero como investigadores de la raíz  nos hemos preguntado qué tipo de raíz necesitamos. En principio cualquiera, pero que reúna las siguientes características:
 salir entera, hasta la cofia, ser fácil de transportar y estudiar. En un montículo de hojas descompuestas hemos seleccionado una adventicia. Su elección ha sido perfecta saliendo entera, incluso en  nuestra muestra al extraerla ha sido arrancada otra de su misma especie de raíz, cuyas raíces estaban fatalmente entrelazadas.
Mostrando el ejemplar al auditorio:
Camaradas, compañeros, profesora… si se acercan a la mesa podrán comprobar su raíz pivotante, los pelos adsorbentes a media pulgada de distancia de la cofia en dirección al tallo, las raíces secundarias….
La explicación se fue prologando, dos gorriones volaron sobre el tejado del taller de empleo persiguiéndose uno a otro como en un combate aéreo, cuando se cruzó mi mirada con la de ella exclamando entre las flores muertas de la exposición
un triste y enamorado:
Aleluya. Aleluya.



Angelillo de Uixó.-





jueves, 31 de enero de 2019

Habla el martillo de Isabel










En cierta ocasión, los alumnos de un taller de empleo de jardinería se mostraban nerviosos, y se quejaban porque era muy difícil para ellos la materia que les estaba explicando su  monitora de jardinería.
Esta, para quitarle el hierro  y la aspereza que conlleva todo aprendizaje académico,  se dirigió a ellos como una psicóloga.
-¡Cómo, a estas alturas de vuestra vida!-
 ¿ es qué no recordáis vuestra infancia,
aquellos años lejanos donde ibais a la escuela?
Enhorabuena , habéis vuelto de nuevo, y esta vez…
 para triunfar .
Así os digo a vosotros; ¡Oh alumnos!;
Bienaventurados y afortunados seáis;
pues sois  de nuevo tan alumnos…
 como los que van por primera vez al colegio.

Sed  pues resistentes al estudio .
Permanecer en la silla como un clavo
Sed igual que un clavo que sujeta una hoja
Aprender a permanecer en la silla resistiendo al estudio.
Y si es duro lo que digo,
Siiii, Siiiiii, siiiii
escuchar mi martillo sentenciando la lección;
Y vibrar como un clavo cuando termina su trabajo.
Algunos me decís:
-“Es inútil aprender más Isabel.
Mi mente y mi cuerpo no da más de si,
No comprendo al martillo ni al clavo”
Pero…os pregunto:
¿ por qué os ponéis tantos límites?
¿ A qué viene tanto sollozo a estas edades?
Si no es el martillo y ni el clavo lo que habéis de comprender.
Sino lo que yo cincele con ellos en vuestra mente;
Para que seáis resistentes al estudio ,
 y salten chispas en vuestras ideas para arrancaros los clavos.
 Habla el martillo de Isabel.
Angelillo de Uixó.


 dedicado con cariño a mi monitora del taller de empleo. Isabel tiene mucha paciencia conmigo y yo hago lo que puedo. Queda mi huerto, abandonado como el patrimonio que custodia el Ayuntamiento. Solo falta agua, más difícil que conseguir que conocimiento.
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domingo, 27 de enero de 2019

Ejército bolivariano-flor de Venezuela.








Intro.
En la España democrática y liberal gobernada por  una izquierda simplona y mediocre,  hay huertos y hambres espejo de la venezolana, pero sin esa chispa de orgullo, peligro y audacia. Los Felipistas, progresistas y  derechistas que a Venezuela van y vienen de España , se afanan en arrasar la lucha venezolana.
Los amarantos de mi huerto, bravura de planta, divina en si misma son un reflejo del ejército Venezolano. Están encendidas de roja sangre, son hermosas como ninguna otra flor, y sirven para alimentar a su pueblo.


I.
Yo no puedo evitar el amor que les tengo
A las flores sembradas en mi jardín.
Pues son las plantas del ejército bolivariano.
que rego con agua pura y fresca del arroyo,
al que voy a buscar  cada alba,
para llevárselas con cariño en una carretilla cantando:
“Aguanta planta del ejercito bolivariano
en esta tierra pobre que resiste al huracán capitalista”
Porque te quiero roja y viva
Y si llega la catástrofe yanki
Ésta tierra, ésta agua, ésta vida
Habrá llegado a su fin envenenada para siempre.
Y yo no puedo evitar el amor que le tengo,
 a este aire libre que se respira,
 entre las flores del ejercito bolivariano.


Así que es mejor quedarnos como estamos
Sentados en el alba de una revolución bolivariana
Que corriendo en el ocaso de una revolución capitalista
Con un Mac donals y un centro comercial en la orilla del Orinoco
y donde había un cerro, una selva, un pueblo…;
queda un parking.
Resiste flor del ejercito bolivariano,
O yo no podré vivir de tanta pena.
Angelillo de Uixó.

domingo, 20 de enero de 2019

Romería de San Antonio, según Angelillo de Uixó




He aquí la prueba y mi aleluya ante los que quieren perpetuar las infames tradiciones.
Los nuevos sacerdotes ladran y son más fisiológicos; amén.
 San Antonio ha cambiado en Vall D´Uixó.
Sube la gente callada y sola en la romería hasta la ermita.
Los perros parecen personas devotas,
y ladran contentos al escuchar las campanas y la misa.
¿ será por qué serán los últimos files que sigan a los cristianos en el ocaso?
Angelillo de Uixó.


sábado, 19 de enero de 2019

Asesinados por la caza.










Relucen las mochilas sobre las espaldas,
Se cubren de polvo del sendero las botas,
Huyen de la ciudad buscando el árbol que no crece tras los cristales.
Quieren conocer la alegría que crece en las montañas.
Hay una meta trazada previamente.
Subir un monte, cruzar un barranco…
Conquistar una emoción,
trazar una desconexión.
La luna asoma sobre el monte pelado de Vall d´Uixó.
Blancas casetas de cal
 suspendidas en el monte
 meditan entre sendas
 que se enroscan como culebras.
No son tierras para el ocio Vall d´ Uixó.
Y las metas pasan huyendo,
Como los pájaros cuando escuchan un disparo.
Junto el almendro  que florece en un costado del camino,
Crece un reguero sucio de sangre,
 El sendero es un harapiento gusano
  cubierto  de pelos de jabalí herido.
La luz se va apagando
Como el calor de la bestia herida
Acurrucada entre las casas de cal.
Y la meta revienta en un suspiro
 “Otra vida ha sido asesinada por la caza”
Vuelven a la ciudad sin la emoción prometida
Con un conflicto entre la vida  y la muerte,
La caza y el ocio dentro de un reloj de arena que nadie detiene.

Angelillo de Uixó.
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