sábado, 26 de marzo de 2011

turba de montaña



La turba de montaña de un bosque cercano a la vivienda de estos dos agricultores sirve para preparar las semillas, abonar los campos. Se limpia el bosque y se evita tener que ir a las cooperativas.

jueves, 6 de enero de 2011

CEL, balance económico de seis meses










CEL.

Al comienzo de la ya famosa crisis económica con la que convivimos como algo normal, por que sea justa o no debemos seguir adelante y todo por costumbre acaba convirtiéndose en corriente. No fueron igual los acontecimientos en los inicios de la crisis caracterizada por despidos masivos de millones de trabajadores. Por la novedad de estos sucesos se hizo un llamamiento al alzamiento.
Un levantamiento pacifico que muchos secundamos nacido de forma espontanea con una pretensión casi clínica, algo así como si la crisis hubiera sido una enfermedad que reducía a los trabajadores al paro, a la frustración, al miedo, a la miseria, y donde el intentar o reinventar nuevas vías de supervivencia se hizo tan necesario como un antídoto.
Yo participe entusiasmado de esa sensación que debe tener un cirujano cuando sana.
Nunca vi tanta esperanza y alegría los primeros días de la crisis, en las asambleas de parados, en diferentes organizaciones sociales... parecía que renacería el germen vital para derribar las torres del capitalismo que nuevamente se reconstruían.
Por la envergadura tan brutal del escenario en el que nos desenvolvíamos, y con los remedios que aplicamos los trabajadores, tales como crear por nuestra cuenta cooperativas, comunas, etc.
Por falta de iniciativa, experiencia, capital, fracasaron en su mayoría, o quedaban en quimeras irrealizables.
Todo ese espíritu de lucha fue aletargándose, permitiendo a que viniera el antídoto del capitalismo que era el único que tomaba la iniciativa con sus infinitos medios de control.
La herramienta utilizada por el capitalista en la operación crisis consistía en lanzar por primera vez de forma global por todo el mundo a millones de personas al desempleo con el fin de dominar todos los recursos sin oposición.
Difícilmente podía defenderse de semejante ofensiva una clase obrera desmotivada, poco organizada, apática, y mal equipada con las ayudas sociales.
El desastre se anunciaba sin darnos cuenta.
Incluso el gobierno parecía tan sorprendido como todo el mundo en los primeros meses. Errático se sucedían desde los despachos ordenes y contra ordenes lanzadas por ministros y funcionarios histéricos. Finalmente el gobierno tomo la iniciativa y las ordenes ya iban en una sola dirección: respaldo al capitalismo, el FMI y demás entidades financieras, triturando a una clase trabajadora que desde sus barrios donde se organizaban en las asambleas de parados ya se daban por perdidos.
Cada cual aguantaba su vela como podía sin pretensiones de nada, la esperanza de un cambio de rumbo en la sociedad estaba aniquilada. Toda esperanza residía a que a medio largo plazo encontrar algo de trabajo.
Yo por mi cuenta seguí con esa aspiración de aquellos primeros días, y comence a trabajar aquella tierras olvidadas de todos, infravaloradas y despreciadas.
Cuando inicie este proyecto llamado CEL, Comuna Ecológica Agraria Libertaria, no era consciente del tamaño en de la aventura en la que me embarcaba.
Frente a mi se encontraban amontonadas más de 3600 metros cuadrados de tierra en estado de abandono que había que volver a hacer fértiles.
Carecía de dinero, experiencia y todo lo necesario para aguantar más de un mes.
Pocos creían que fuera capaz de cosechar algo. Yo era el primero que dudaba por mi total inexperiencia, pero también sentía algo que los que esperan en el cerco del paro no tienen.
Tenía algo que hacer , algo que demostrar y orgullo por mi mismo.
Han pasado medio año y todo aquello siguen en pie, habiendo superado en volumen de kilos toda posible previsión.
Nunca a tan pocas plantas alguien le debió agradecer tanto.
Debo agradecer a menos de 20 matas de calabacines, 30 de pimientos, 30 de berenjenas, boniatos ect, es decir lo que pude plantar con 80 euros haber aguantado medio año partiendo.
Cuando empece privado del paro, subsidios, de empleo disponía de un capital de 400 euros que fue directamente para maquinaria, plantel, agua, gasolina y como he dicho carecía de experiencia ya que nunca había plantado nada.
Sin duda cualquiera podía prever el desastre, pero antes de quedarme de brazos cruzados preferí luchar.
Han pasado seis meses.
Las privaciones materiales, incluso físicas a las que me he sometido han sido clave para la supervivencia de todo aquello, y lo considero poco esfuerzo y sacrificio con tal de participar en un alzamiento contra un sistema que para mi es infinitamente perverso.
Por una parte me ha excluido como a millones de seres humanos que no encontramos trabajo al acceso a los recursos , y por otra parte debido a la maldad que tiene el capital, al daño causado a millones de personas, lo rechazo de pleno.
A mi solo me toca seguir adelante e inventar mis propias alternativas y abrirlas a los demás devolviendo la ayuda que me están prestando.
Cel es ya plenamente una comuna debido a que participan numerosas personas con su aportación y donde se están volcando esfuerzos materiales, especialmente del sindicato anarquista CGT.
Quiero agradecer esta ayuda que me estáis prestando en esta lucha que es mía y vuestra, y de la que todos disfrutaremos cuando lleguemos al objetivo cercano final que es “la autogestión” y vivir de acuerdo con nuestro ideario.
Nada para puede ser tan hermoso como vivir plenamente consigo mismo y lo que se siente como cierto.

Ángel Blasco Giménez.

martes, 23 de noviembre de 2010

Cel otoño
























Cel otoño.

El otoño cae como una amenaza, ruge el viento, empieza el frío, y la vida es incomoda y extremadamente peligrosa para Angelillo a menos de 25 grados.
El cielo azul infinito del verano se ha cubierto de nubes, y la sierra que se extiende al oeste de Cel se ve más lejana. Esta repleta de colores turquesas y morados.
Las plantas del verano mueren como aquel tiempo pasado donde sobrevivir fue fácil y agradable. Hoy caen sobre el hoyo que les vio nacer, y no dejan recuerdo de su paso.
Apenas hay flores, apenas se ve danzar el gusano y la alegre langosta que devoraba el maíz.
¿Donde fueron?
Nos hemos quedado huérfanos de sus danzas, brincos y piruetas, ahora solo le queda a Angelillo la contemplación melancólica del caracol y la babosa de lentos y húmedos movimientos, recuerdan el odiado e insoportable frío asesino.
Tienen estos animales con caparazón aspecto de vejez, frente la gracilidad juvenil de los saltamontes, las mariposas, los pulgones.
Con gran fatiga las tierras de Cel se han abierto con una pequeña azada y muchas horas de esfuerzo de Angelillo, cuyo victorioso brazo muestra las huella de su gesta con el abultamiento de sus músculos inflamados por el esfuerzo.
La huerta esta cubierta con nuevas variedades: apio, puerros, brocolis, cebollas, guisantes, zanahorias, alfalfa, habas, coles, repollos, lechugas, espinacas, acelgas...
El viento helado trae un olor a verdura y frescor que inunda las tres fanegadas plantadas que verdean sobre la tierra rojiza.
Añoramos la suave brisa del verano, el color del calabacín, la calabaza y las fragancias intensas de las hierba seca.
Ahora todo es verde, demasiado verde como la brocoli, el repollo, la acelga, la espinaca.
El verde es frío, dolor, desesperanza.
El invierno pronto llegara con sus hojas de amarillas muerte.
Cel debe aguantar el envite y aguardar que en primavera se vuelva a acercar el mar y la sierra, y entonces podamos contemplar las estrella en la noche cálida tumbados sobre la hierba.

la retobatada














La retobatada.

La fortuna se sirve la de la naturaleza para desafiar a los hombres cuando desea girar en contra de alguien.
A veces se muestra amiga, otra veces enemiga, y siempre indiferente al sufrimiento y ajena a la justicia.
El hombre recurre ante este piélago de calamidades a su espiritualidad, que radica únicamente en su voluntad.
En las tierra de Cel se atesoraban sus riquezas sepultadas bajo una enorme capa de gleba.
Angelillo se propuso destronar a los reinaban en aquel lugar: el gusano y la oruga.
En un páramo que formaba un paisaje de rastrojos de naranjos, terruños resecos y arena convertida en piedra habían hecho un imperio que él pensaba que le pertenecía.
Angelillo abriría de parte a parte aquella eras, y en ella sembraría su fortuna.
Planeo un ataque contra aquellas abominables piedras arcillosas de color rojo semejantes a las ascuas del infierno que él conocía en vida.
Al primer envite fueron derrotados Angelillo y su maquinista sin que su animo mermara lo más mínimo en estos dos guerreros de la agricultura.
La tierra estaba tan seca que la maquina escupía la gleba prácticamente tal cual la recogía entre sus potente hierros.
Fue necesario inundar los campos para disolver aquella arena compactada.
Siendo Angelillo como los nobles conquistadores de antaño, un ser repleto de buenos deseos, virtudes y voluntad firme, pero con rentas tan bajas como la de aquellos hidalgos barrocos, aun así con grandes esfuerzos y privaciones se inundaron los campos.
Acudió al acontecimiento Vicent, el regador.
Era esta la primera vez que veía contento Angelillo al regador, ya que siempre tuvieron diferencias debido a que Vicent se quejaba que de regar 10 minutos de la tierra que tenía preparada antes de ampliar los campos de Cel no le rentaba dinero. Pero ese día como iba a regar más tiempo era feliz por sus intereses, ya que el egoísmo es el móvil de estas gentes villanas de campo.
Se permitió el capricho de bromear ante Angelillo cuando lo odiaba, como no podía ser de otra manera cuando un ser de naturaleza tan ínfima como era el caso de Vicent se encontraba ante alguien tan magnánimo, bueno, y justo como Angelillo.
El farandul aldeano andaba contento por las monedas que ganaría, y eso le hacía olvidar por un momento a su enemigo. Al inundar el campo veía sus intereses económicos recompensados.
Este regador era un compendio de todos los vicios, maldad e inmoralidad que portan en los genes los campesinos Valencianos, resumía todos los roles y estereotipos de la gente de campo.
Tras inundar los campos se volvió a lanzar un ataque contra esa tierra agónica, olvidada y reseca.
La maquina con mucho esfuerzo arrastrando su enorme tonelaje consiguió doblegar en parte la testarudez del polvo petrificado, aunque no lo suficiente para convertirlo en la arena perfumada, de suave tacto que perseguía Angelillo, y hubo que darle otra pasada más.
Finalmente se produjo la gran victoria de Angelillo, la roca de piedra se convirtió en fértil limo.
Vicent, el regador, tan enemigo de Angelillo como el acaro, el pulgón y la langosta, oculto en unos naranjos observaba intranquilo el desarrollo de la batalla esperando la nueva derrota de Angelillo. Al verlo victorioso salió corriendo, mesándose los cabellos de la rabia e invocando a Satanás.

A la gran victoria , agradecimiento a la CGT que colaboró en este duro enfrentamiento.

sábado, 9 de octubre de 2010

Los berenjenales de Angelillo









Los berenjenales de Angelillo.
No es sorprendente que Angelillo, el hombre que vive en un berenjenal, tenga las más grandes berenjenas del continente Europeo.
!Observar cuan grandes y queridas le son!
No son cargas para él, al igual que para el jorobado no es carga la joroba.
Entre las altas berenjenas de las tierras de Cel, donde podría desaparecer un hombre perseguido del campo visual de sus perseguidores, ha venido recordando lo venenoso que es andar siempre entre berenjenales, las aranas tigre.
Nada es más hermoso que observar los frutos de esta planta y contemplar entre sus ramas gravitar la silueta negra y amarilla de la araña.

La feria de almassora










La feria de almassora.

En la plaza de almassora volvió a cubrirse de voces y verduras como las de antaño.
Voces que no buscan la riqueza en la venta, y hortalizas libres de pesticidas.
La plaza, centro en su día de la vida del pueblo, hoy ha quedado postergada a un extremo del municipio, sombra de su pasado público.
Rememorando esa utilidad constructiva publica y participativa, sus cuatro esquinas surcadas de arcos de medio puntos encalados de blanco, ha sido el escenario de una feria de agro ecología.
Acudió a ella Angelillo para mostrar los abundantes frutos de Cel y promocionar sus tierras.
Gracias a las nobles artes para la venta y el marketing que de forma innata, como gracia y virtud que le ha sido otorgada a Angelillo, consiguió convencer a todas las personas que por allí pasaban de que probaran sus verduras, y estos paseantes que se sacudían del yugo del tedio de un sábado se lo agradecieron.
Unos y otros consiguieron entenderse y beneficiarse mutuamente.
La alegría, la paz y la hermandad de las personas volvieron a darse en la vieja plaza de almassora.

viernes, 8 de octubre de 2010

Las arañas y fauna de Cel



















Las arañas de Angelillo.

Las tierras de Cel y la numerosa fauna que alberga luchan por la existencia.
Tras una telaraña tejida en el otoño se ve avanzar entre sus hilos a un ser semidesnudo, cuya silueta se agiganta por las eras dibujando la melancólica figura de un hombre y una azada.
Sin que el dolor, la fatiga, o el veneno de las arañas tenga tiempo de apresarlo, introduce en los hoyos de la tierra que le habrá de albergar un día , la simiente que brotará para alimentar su vida.
Labora Angelillo mirando el cielo sin prisas y sin descanso, luchando a sabiendas de que es prisionero de mil infortunios que extrañamente persigue y de los que mucha gente es testigo.
Asombrados le admiran, temen, huyen, aman, odian, se acercan, se alejan.
- ¿Qué locura le habrá impulsado a Angelillo a buscar un destino semejante basado en la lucha por la existencia cuerpo a cuerpo, día a día?
La pobreza y el esfuerzo que la gente tanto teme, es en las fértiles tierras de Angelillo abono de grandes gestas, plenitud y crecimiento, donde la superación se consigue con firme voluntad de la nada.
La lucha de un hombre por existir en la sociedad y ser más perfecto que el resto de sus semejantes debe basarse en ir siempre en contra de la mayoría, y en atentar contra sus opiniones, costumbres, creencias y tradiciones.
Todo los valores educativos, sociales, de éxito, de trayectoria profesional, en los que le instruyeron a Angelillo para luchar por la existencia, en las tierras de Cel se hunden tragadas por el barro.
! Y de ese hundimiento nace la voluntad, la libertad y una fuerza superior para sobrevivir y soportarlo todo!
Son las tierras de Cel la gran escuela de la existencia, y Angelillo un catedrático que combate a aquellos hombres frágiles, ociosos, inútiles, depresivos te tiene frente a él y que forman el numen de nuestro pueblo. Por desgracia para la adaptación de hombres mejores.
!La gente de nuestra tierra está tan alejada de la Fe que pudiera haber depositado en ellos algún poeta de que algún día fueran algo más que sombras dóciles a la opinión de la mayoría!
No son más que una masa de hemiplejicos sin valor que viven en la red de una araña que les inyecta su negro liquido para aprovecharse de ellos.
También Angelillo es atacado por el veneno de estás arañas que pueblan sus tierras, pero a diferencia de los demás es capaz de transformar su sufrimiento en lucha.
!Allí donde exista el dolor debe haber lucha y venganza!
Veréis estos días a Angelillo abriendo los surcos de la tierra bajo un cielo borrascoso al que observa y maldice blasfemando contra su enemigo, “ Dios” , por no darle el agua que bendiga sus titanios esfuerzos.
Surgen estos días de trabajo en la que abre la tierra de parte a parte Angelillo, todo tipo de animales que luchan junto a él por existir.
El cielo turquesa es del águila que dentro de poco partirá para África. En el estiércol es conmovedor contemplar las gusaneras, tan semejantes a la sociedad humana, y de entre las altas berenjenas asoma la araña tigre tendiendo sus homicidas trampas.

Angelillo a las arañas de Cel que viven entre las berenjenas. Arañas tan hermosas, tan peligrosas, tan venenosas.